Nos toca esperar unos 20 minutos pero antes de y media ya estamos en carretera. Nuestra guía, habla inglés y español así que genial para comprender mejor todo lo que nos va contando. Nos enseña a lo lejos el pueblo donde ella nació, Luca, a la orilla del Adriático, las murallas de Stone que ahora están más derruidas pero en su momento eran comparables a la muralla china y unos árboles plataneros milenarios que están a ras de carretera.
Durante el camino vamos a pasar por tres fronteras porque tras la guerra una pequeña zona quedo como parte de Bosnia. El pueblo se llama Neum y allí se hace una parada para café o hacer alguna compra a más bajo precio, el café sale a 1,10 €. Aceptan euros o kunas y las vistas son preciosas.
Continuamos, son unos 7 km y vuelves a entrar en Croacia.
A la izquierda dejamos lo que llaman "La Pequeña California" unas viñas y campos de naranjas, mandarinas, ... La verdad que durante todo el trayecto las vistas son espectaculares, sobre todo si te pones en la parte izquierda del autobús.
Nuestra guía nos recoge los pasaportes o DNI y en la frontera estamos parados unos 12 minutos.
Ya en Bosnia, nos va explicando la cultura, las religiones, la política actual... Triste, interesante y complejo como ha quedado el país tras la guerra, claramente muy reciente todavía.
A media mañana llegamos a la cascadas
Xxxx y a los 38€ que habíamos abonado añadimos 2 € para entrar. Nos pilla de sorpresa, pero son cosas en la que te pillan la vuelta.
Merece la pena verlas y darte un baño.
Aquí estamos 1 hora aproximadamente y vuelta al bus.
Ya en el bus seguimos con la Historia. Mostar es la ciudad más calurosa de Europa, llegando a alcanzar en verano los 53 grados. A nosotras nos ha tocado un día caluroso, pero no tanto, unos 35 grados.
Ya en Bosnia nos enseña el Bar que te recomienda que tiene unas vistas al puente privilegiadas y cada uno se va por libre durante 2 horas y media.
La ciudad se divide en dos lados: Oeste, lado catolico y Oriente, lado musulman. Los separa el río Nere y los une el Puebte de Mostar, que los que tenemos familia militar sabemos que ayudamos en su construcción y en su defensa después de la fatídica guerra aquí sufrida.
Para recorrer esta zona es inevitable pasar por los chiringuito a que venden productos típicos Bosnios con mucha reminiscencia Otomana.
Tras muchas fotos, comimos en la parte musulmana y recordar no pedir allí cerveza porque no venden alcohol.
Pedimos un plato que parecía típico "Cevapi" que son salchichas, con cebolla cruda y una especie de pan en forma de tortira y para mi ensalada de tomate por qué no me quedó claro si llevaba gluten o no.
Después fuimos a ver la mezquita. Cuesta 2,5 € la entrada o 5 € y si quieres subir al minarete. Las vistas, según me cuentan, espectaculares.
El camino de vuelta es una pasada por todo lo que vas viendo, ahora al ir sentadas a la derecha vemos todo lo que antes no y el final del trayecto atardeciendo es fabuloso.
Pensamos que hacerlo en el día igual era pesado, pero ha resultado buena la experiencia. Quizás en Mostar habría que estar una hora más para ir más relajado.
El autobús nos deja las primeras y ya nos vamos a la ducha y salimos a dar un último paseo por Dubrovnik y a cenar.
Nos habían recomendado un bar en el puerto, el "Lokanda Pescarija" y allí fuimos.
Pedimos mejillones, chipirones, ostras y ensalada de pulpo, todo sin gluten. No es que sea un bar expecifico sin gluten pero hay opciones en la carta. Todo buenísimo con una copa de vino blanco por unos 45 €.
Estas cenando en el mismo puerto en un ambiente muy relajante y con muy buen servicio.
De aquí fuimos a callejear y encontramos un agujero en la muralla que te lleva a un bar situado en la ladera de la muralla sobre la rocas, una pasada de lugar.
Estuvimos un rato y ya subimos hacia casa, escalón a escalón, que ya somos unas profesionales. Charradeta, algo de redes sociales y a dormir, que mñn nos vamos a Split.






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